Esta semana
se ha comunicado que la corte constitucional ha restablecido la legalidad de la
llamada “dosis personal”. Digo restablecido en caso de que por aquí asomara
algún joven que desconozca el hecho de que hasta hace unos años existía tal
norma. Refiere La mencionada disposición, entre otras menudencias, al derecho
que se otorga al ciudadano a portar y consumir una cantidad de 1 gramo de cocaína
o 22 de marihuana, sin incurrir por ello en un delito.
Esto a
generado gran controversia… Como se puede legalizar un “vicio semejante” “eso
es una droga”…
He escuchado
por estos días estas y otras mil frases similares.
Ignoro cual
será la definición de la palabra vicio según el diccionario, y no pienso
molestarme en buscarla porque no quiero hablar de semántica, pero, según mi
propia definición, el concepto “vicio” implicaría una actitud compulsiva
conductual, de consumo, o de cualquier
genero, que genere dependencia, con la consiguiente necesidad de repetirse, y
que en caso de ser suprimida por cualquier razón, genere en la persona ansiedad
y sufrimiento, genere lo que se conoce como “síndrome de abstinencia”.
Ahora bien,
de lo que aquí quiero tratar es de eso… de los vicios… Estamos en una sociedad
en la que cualquiera se siente con derecho a señalar. …ese es un vicioso…ese es
un marigüanero (así, con g)…ese es un bazuquero… una sociedad en la que muy
pocos, como de costumbre, miran hacia adentro para encontrarse con que
todos…absolutamente todos… somos viciosos.
La dosis
personal siempre ha no solo existido, sino que nos ha sido introducida a la
fuerza, a través de los medios, de los “líderes espirituales”, que buscan
convencerte de que no vales nada si no perteneces a su comunidad, y que venden
la salvación a cambio de un cómodo diezmo o limosna, de la manipulación de los
valores, para fabricar una sociedad de esclavos, de robots que, cosa triste, ni
tan siquiera son conscientes de serlo. Y a pesar de que algunos de los que me
han seguido hasta aquí pudiesen rasgar sus vestiduras ante tal afirmación, eso
no cambia el hecho de que todos, sin excepción, somos viciosos.
Que no?
He conocido,
a lo largo de la vida, decenas, cientos de hombres que no podían vivir sin el
“picadito” después de almuerzo, el partido de micro el fin de semana, el
partido de su equipo favorito, por tele o radio o lo que sea, los partidos de
la selección, los de la libertadores, los de la copa sudamericana, los de la
selección, y en los casos totalmente crónicos, los partidos de la copa europea,
el torneo del Olaya, el mundial aunque la selección nacional no vaya, programas
radiales a diario sobre el tema, sección deportiva en los periódicos… en los
almorzaderos donde hay televisor pocos comen durante la “sección deportiva”… vivo
en una ciudad donde a cada rato se ven centenares de personas paradas en la
calle, frente a vitrinas de almacenes, mirando un partido de fútbol… y en la inmensa
mayoría de los casos, por no decir la totalidad, dichos hombres, al no poder
ver o asistir al partido de turno se deprimen, pierden concentración, o se
ponen ansiosos, llegan incluso a estar de pésimo genio y ser agresivos… la
gente se mata por el resultado de un partido de futbol o por gustar de un
equipo contrario, pero no… como se les ocurre… eso no es un vicio, eso es ser
un “fanático del fútbol”.
Vivimos en
una sociedad en la que hemos sido entrenados para consumir todo lo que se
vende, se nos ha convencido de que solo podemos ser felices si usamos tal o
cual marca, carro, dispositivo, y es obligatorio tenerlos todos…TODOS… las
personas gastan su dinero en cosas que no necesitan; se está dispuesto a
endeudarse con tal de tener el ultimo dispositivo tecnología, el I-algo, el
blue-algo, los productos ahora comparten la característica de algunos
personajes de anime al sufrir evoluciones…antes el tele, luego el pantalla
plana, el ultra-delgado, el plasma, el LCD, el LED, el 3D…la vaina es que ahora
eso es cada 6 meses…y hay que tenerlos todos, que oso tener un plasma…los
celulares, lo computadores, las neveras… hace unas semanas tuve que pedir ayuda
para accionar la lavadora de una amiga, juro que era más complicada que el
tablero de un carro, pero al final, hacia tan solo eso…lavar… los carros deben
ser cambiados, como en el norte, cada año o dos. Y se gasta…y se consume desaforadamente, los
fines de semana se ven miles y miles de personas que han gastado la mayor parte
de su dinero en cosas que en realidad no necesitan. Pero prohíbanselo…díganle
que tiene que utilizar el mismo I-phone durante los próximos 10 años (eso,
suponiendo que ahora los aparatejos duraran tanto), díganle que con los jeans de 40.000 debe
arreglárselas y queda prohibido usar pantalones de marcas tan absurdas como
elitistas… la comida se bota a la basura… Pero claro…eso no es vicio, eso es
ser un ciudadano “in”, es ejercer mi derecho a hacer con mi plata lo que yo
quiero.
Desde hace
un par de años asisto a una extraordinaria invasión de personas, en su mayoría
mujeres, pero con una creciente oleada de hombres, en los centros comerciales,
en los ascensores, en los bares, en los hospitales, en las calles, mientras
caminan, mientras manejan (por dios) en los buses, en los taxis, en
transmilenio, en los baños públicos, mientras charlan con su pareja, mientras
están con su familia… a toda hora, en todo momento… pegados al celular y las redes
sociales… he sufrido el infortunio de ver un par de programas de televisión en
que los “presentadores” se dedican la mitad del programa a hacer comentarios en
tiempo real de lo que los “fans” publican en su twitter… en cualquier sitio
publico las personas dedican la mitad de su atención a la persona o grupo con
el que están y la otra al celular…alguno de ustedes ha tenido que compartir
tiempo con uno de estos el día en que por alguna razón se les quedó, perdió,
descargó o alguna tragedia similar sucedió con el celular?
Pero
claro…eso no es un vicio… eso es estar al día con la tecnología.
Los vicios
tienen mil nombres, pero no importa lo que digan las leyes en las que se
escudan los consumidores habituales para decirle a todos y a si mismos que sus
vicios son mejores… el hecho de que sean socialmente aceptados no los hace
menos viciosos o mejores…
Acaso alguno
de los que hasta aquí han llegado no depende de algo???
Televisión,
moda, sexo, alcohol, apariencia física… se imaginan que pasaría si mañana se anuncia
que el maquillaje femenino o las cirugías estéticas quedan penados con cárcel?
drogas, juego, aceptación social, dinero… me gustaría ver la reacción de
cualquiera si se le prohibiera todo tipo de culto o manifestación religiosa…
poder sobre los demás, violencia… la sensación de angustia o furia cuando se
cae el Internet aunque sea por media hora… dependencia afectiva, porno, dulces,
comida, ejercicio… tres cuartas partes de la población entre los 14 y los 50
años se deprime o enloquece si debe pasar la totalidad del fin de semana en sus
casas, sin salir a rumbear de algún modo, y si es por mas de unos 3 fines de
semana consecutivos…
Podría
seguir por varias páginas…
Somos
viciosos porque nos han manipulado para serlo desde hace mucho tiempo, lo que pasa
es que también nos han lavado el cerebro para que no nos demos cuenta… y esto,
ser manipulados, ser parte de la sociedad de consumo para poder ocultar
nuestros vicios bajo la pátina de la “legalidad” y la “aceptación social”, nos
gusta, y lo seguiremos haciendo, porque se nos ha convertido en un hábito, en
una dependencia…
…porque
somos viciosos… todos.
Incluso aquellos que se niegan a aceptarlo…
Suerte a
todos.
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