Creci en un
tiempo en el que las cosas eran muy distintas.
En casi todos los aspectos.
Digo
en casi todos porque hay cosillas que siempre han sido y serán…la corrupción de
los políticos, la magia de la música, la inefable belleza femenina…..
La
intolerancia…
Hoy
por hoy la percepción social de las cosas ha cambiado, en muchos aspectos;
crecí en una época en la que, para citar dos casos nada mas, existía una fobia
generalizada hacia el homosexualismo, y una aversión instintiva a quienes no
fueran parte de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Era
algo que no se pensaba, tan solo estaba ahí. Quien practicara, colindara,
aprobara, justificara o no censurara
alguna de tales conductas estaba prácticamente condenado al ostracismo.
Los niños de entonces debíamos ser sometidos a lo largo de los años al
constante bombardeo de información de tipo: Usted tiene que ser berraco como
su…. Y toda la gama de adoctrinamientos de ese tipo, así como soportar la
interminable preparación para una infinita gama de obligaciones sacramentales
con el fin de salvar nuestras almas.
Existe
ahora una absoluta libertad. Cada quien es libre de practicar con su cuerpo y
con su espíritu la tendencia o disciplina que a bien tenga, e incluso se han
creado o perfeccionado leyes para garantizar el derecho de la ciudadanía a
hacerlo. Todo el tiempo se ve en los medios a líderes de grupos y comunidades
que promulgan sus afirmaciones en el sentido de que lo alcanzado no es
suficiente y se requiere ampliar mas las libertades de la comunidad LGTBI, las
iglesias cristianas se multiplican con la generosidad de las bodas de Caná. La
inmensa mayoría de la comunidad apoya tales iniciativas, los jóvenes practican
el homo o bisexualismo desde los 12 o 13 años en muchos casos para probar a ver
qué les gusta, en otros por moda, porque hacerlo es algo “in”.
En
lo personal, si se me permite, tan solo diré que no estoy de acuerdo ni en
contra, pienso que cada quien es libre de hacer lo que le guste, siempre y
cuando no cause daño a nadie.
Sin
embargo, hay un detallito maluco dentro de todo el concepto, hay una manchita
en medio del límpido lienzo de la intención generalizada de acabar con la intolerancia…
ahora, los perseguidos son los otros…los que no están de acuerdo con esas
tendencias.
He
escuchado muchas veces, a conocidos, a gente en la calle, incluso en los medios
de comunicación a personas despotricando con avidez acerca de alguien que
cometió la felonía de expresar su desagrado o inconformidad con las prácticas
homosexuales; los periodistas se avalanchan como buitres sobre algún personaje
que haya compartido la felonía. Quienes practican alguno de los diferentes
cultos cristianos se expresan con repulsión, con rencor, con una absoluta falta
de respeto por los cada vez menos católicos, practicantes o no. En estos
tiempos es una aberración, un despropósito, algo digno de vergüenza emitir
cualquier tipo de desaprobación, por leve que sea acerca de estas prácticas, le
tiene que gustar o le tiene que gustar, de lo contrario, usted es un bicho
raro, alguien digno de desconfianza y desaprobación.
Y
entonces… la libertad no es para todos?? Es patrimonio exclusivo de quienes
forman parte de una comunidad antes minoritaria y excluida??
Me
parece que todo el concepto no solo no tiene sentido, sino que es una absoluta
contradicción en si mismo
Hay
quienes se jactan, en público o en privado de su mentalidad liberal, de no ser
aprehensivos, de no ser intolerantes, se levanta un poco la cabeza y se saca
pecho para decir “a mí me gustan los homosexuales, tengo muchísimos amigos y
amigas que lo son” pero, desgraciadamente, pocos se dan cuenta que han ayudado
a formar una nueva forma de intolerancia. Me refiero a que seguramente en unos
cuantos años habrá millones de hombres y mujeres que, de pensar en ello, a la
fija, dirían:
“Crecí
en un tiempo en que existía una fobia generalizada hacia las personas
heterosexuales que no gustaban de los prácticas sexuales de la comunidad LGTBI
y una aversión instintiva a quienes no fueran parte de alguna iglesia
cristiana. Era algo que no se pensaba, tan solo estaba ahí. Quien practicara,
colindara, aprobara, justificara o no censurara
alguna de tales conductas estaba prácticamente condenado al ostracismo……”
Y esto para
citar tan solo dos casos…
Suerte a
todos.