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23 de noviembre de 2010

De cierta feria y "la fiesta brava"

Por estos días, escuchando la radio encontré a Dario Arizmendi entrevistando a un sujeto, de cuyo nombre prefiero olvidarme, comentando acerca de la grandiosa feria de Manizales, que está próxima a realizarse. Hasta ahí, todo bien.
La parte maluca es que comenzaron a deshacerse en elogios con respecto al cartel que se viene para las corridas de toros: que los animales son de tales ganaderías,que vienen no se cuantos tipos con nombres amañadamente españoles y que, al parecer, esta sumatoria es (según lo comentado por estos individuos) el eje absoluto, punto de referencia y razón de ser de estas "fiestas".

Recordaba, escuchándolos, cierta ocasión en que Adriana Eslava, majestuosa y bella con su consabido parche, decía en un programa, y refiriéndose a la polémica, álgida por entonces, acerca de la conveniencia moral de las corridas de toros, que -y cito- "a mi que me hable de los derechos de los animales y la crueldad un vegetariano, porque alguien que come carne debería quedarse callado".

Que vaina...me parece que hay una gran diferencia entre gustar de la carne, aunque sepamos que el matar a los animales es algo inevitable, a solazarse, regocijarse y sentir dizque alegría cuando un salvaje sádico le inflinge un castigo de muchos minutos a un inocente y maravilloso animal.

Soy un amante de la carne, me gusta su sabor y la consumo cotidianamente, y soy consciente de que las condiciones en que se sacrifica el ganado no son precisamente dulces, pero esto no me alegra, es tan solo algo lógico...tan solo a través del sacrificio de seres vivos (llámense vacas, cerdos, habichuelas o papas) podemos continuar viviendo...pero no pienso hacer cola, ni pagar un centavo, ni aceptar ningún tipo de invitación para ver la muerte de un animal.

Los amantes de los toros, de las peleas de gallos o de perros, podrán decir lo que les plazca, podrán escudarse en mañidas y malolientes justificaciones de tradición, podrán gritar hasta el cansancio que "esos animales, debido a su bravura nacen para morir en la arena"  -que estupidez-  podrán desgañitarse criticando a los consumidores de proteínas cárnicas, pero nada...nada oculta el evidente hecho de que son unos sádicos, de que van a las plazas a emborracharse como cerdos con sus botas llenas de sidra o sangría mientras sus instintos mas bajos son satisfechos, que no son mas que unos cobardes, que están tan enfermos que pueden llegar a considerar divertido y "culturalmente enriquecedor" asistir a la miserable tortura de otro ser vivo.

Yo, al igual que muchos (cada vez más, afortunadamente) me declaro enemigo absoluto de estos dizque espectáculos, y, si la razón de ser de la feria (de Manizales o cualquier otra), es las corridas de toros, entonces también me declaro enemigo de estas, y de todo lo que tenga que ver con el sadismo.


Suerte a todos

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